20 de Febrero del 2011 | 5:48 h

Alianza Lima le ganó 1-0 a Alianza Atlético sobre la hora

Demasiado perdonavidas. A los íntimos todavía les cuesta cuadrar el partido en el primer tiempo. Tiene pasajes controversiales que animan y desaniman. Que levanta la tribuna, pero que no festeja. A la par de un Sullana bien plantado defensivamente. Condescendiente, impávido, un equipo que juega de local tiene siempre rivales que se engolfan.

 

Y aparecen alternativas como las de Viza a los 24 y dos minutos después la de Carrillo que también la mandó desviada. Y la de Paolo de la Haza que recibe de Sánchez, pero la manda muy alto cuando el periodo de juego terminaba.

 

Era urgente cambiar el chip. No hubo respuesta con la alineación original y fue momento de la sangre nueva y eterna aliancista. El equipo de Costas llegó al segundo tiempo con el espíritu de lucha y fe que identifica a un plantel herido por la indefinición. Y entonces soltó a los galgos.

 

Hurtado, Soto, Bazán y a ellos se sumó el trabajo anticipado de Carrillo.

Soportó fogonazos de Atlético. La fórmula provinciana daba resultados cuando se cuelga del propio arco para salir con todo. Abandonó entonces el fútbol y a partir de ahí Alianza asumió el compromiso del triunfo.

 

Y entonces la tarea era para esa chibolada blanquiazul que cuelga las desesperanzas. Y que en medio de tanta expectativa crea dos vías: la de no morir en el intento o la de acabar a patadones con el fantasma de gol perdido. Sullana dobló las rodillas ante el ímpetu de estos chiquillos que siempre se juntan.

 

Pase de Paolo, pasado, en la banda lateral Bazán que la lucha y protege, cede para Trujillo que ve el norte del gol y pone el centro para el cabezazo de André Carrillo.

 

Dos partidos jugados, dos ganados y seis puntos en la tabla. Un comienzo óptimo. Con la fórmula made in púberes que se consagra de acólitos de la felicidad íntima.

 

 

Mira los goles del partido:

 

 

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