Antonio Frómeta lleva más de un año detenido por ICE, tras el rechazo de Cuba a recibirlo. Su caso sigue en tribunales mientras permanece alejado de su familia.
El cubano Antonio Frómeta Ascón, de 63 años, lleva más de un año bajo custodia de ICE en Estados Unidos, mientras las autoridades buscan un país que acepte recibirlo para concretar su deportación. Cuba rechazó su retorno y el inmigrante tampoco ha aceptado ser enviado a México por temor por su seguridad. El caso fue reportado por CiberCuba, a partir de información publicada por El Paso Matters.
El cubano Antonio Frómeta Ascón, de 63 años, permanece bajo custodia de ICE desde hace más de un año.
Frómeta llegó a Estados Unidos en 1994, durante la crisis de los balseros. Tras pasar por Guantánamo, se estableció en Florida, donde trabajó y formó una familia. Sin embargo, su situación migratoria se complicó tras una condena por agresión en 2002 y una orden de deportación emitida en 2008, luego de que no acudiera a una audiencia migratoria.
ICE detuvo a Frómeta el 14 de agosto de 2025 en West Palm Beach, durante la operación Tidal Wave. En noviembre de ese mismo año, las autoridades intentaron deportarlo a Cuba, pero el gobierno cubano rechazó recibirlo. Desde entonces, permanece bajo custodia de ICE mientras se busca otro país que acepte recibirlo para concretar su deportación. Según el reportaje, el Gobierno de Estados Unidos informó ante un tribunal que aún se desconoce cuándo podría ejecutarse su expulsión.
Durante este periodo nació su primera nieta, a quien todavía no puede conocer. Desde el centro de detención en El Paso, expresó su frustración: "No puedo conocerla ni abrazarla. Yo debo estar con ellos y no encerrado aquí", según CiberCuba.
La prolongada detención llevó a Frómeta a presentar en marzo una petición de hábeas corpus ante un tribunal federal de Texas. El expediente judicial confirma que la demanda fue presentada el 5 de marzo de 2026 y cuestiona la continuidad de su detención, mientras su deportación permanece sin una fecha definida.
El caso está relacionado con el precedente de la Corte Suprema de Estados Unidos en Zadvydas v. Davis, que abordó la detención de inmigrantes con órdenes de expulsión que no pueden ejecutarse. La decisión estableció seis meses como un periodo presumiblemente razonable y señaló que, después de ese plazo, deben evaluarse las posibilidades reales de una futura deportación.
La historia de Frómeta también está vinculada con la muerte de otro inmigrante cubano, Geraldo Lunas Campos, ocurrida el 3 de enero mientras permanecía bajo custodia de ICE. Frómeta afirmó haber presenciado el enfrentamiento previo al fallecimiento. Posteriormente, el médico forense del condado de El Paso determinó que la muerte se debió a asfixia por compresión del cuello y el torso, y la clasificó como homicidio.
Frómeta también afirmó que un guardia lo golpeó durante su detención, lo que, según su testimonio, le provocó problemas de audición. Mientras espera una decisión judicial, asegura que su estado de salud se ha deteriorado y que ha perdido peso. Por ahora, continúa bajo custodia de ICE en Estados Unidos, sin una fecha definida para su deportación y separado de su familia.