Descubren una superbacteria resistente a 10 antibióticos modernos. El hallazgo podría ayudar a crear nuevas medicinas contra infecciones peligrosas.
Una bacteria es un microorganismo unicelular que solo puede verse con un microscopio. Hace miles de años muchas de ellas terminaron congeladas, sin embargo, científicos han logrado descongelar una que es capaz de resistir a 10 antibióticos modernos. Este hallazgo científico no solo aporta datos sobre cómo evoluciona la resistencia bacteriana, sino que abre una línea inesperada para el desarrollo de nuevas medicinas.
El microorganismo identificado pertenece al género Psychrobacter y fue aislado de hielo con más de 5.000 años de antigüedad. Permaneció congelado, sin contacto con la actividad humana ni con antibióticos modernos.
En laboratorio, los investigadores analizaron su comportamiento frente a distintos fármacos y comprobaron que no se trata de una bacteria común. A pesar de su antigüedad, mostró mecanismos de defensa frente a medicamentos actuales. Ese detalle es clave: demuestra que la resistencia no es solo consecuencia del abuso clínico, sino también parte de procesos evolutivos naturales
Las pruebas revelaron que la bacteria soporta 10 de 28 antibióticos evaluados. Es decir, casi un tercio de los tratamientos probados no logró eliminarla.
Según explican los investigadores, esta resistencia podría deberse a adaptaciones genéticas desarrolladas mucho antes de la medicina moderna. Las bacterias compiten entre sí en la naturaleza, y muchas producen sustancias antimicrobianas para sobrevivir. En ese entorno, desarrollar defensas es cuestión de supervivencia.
El dato cambia la narrativa habitual: la resistencia antibiótica no nació en los hospitales. Ya existía, latente, en ecosistemas remotos.
Aquí está el punto más interesante para la ciencia aplicada. Además de resistir antibióticos, esta bacteria mostró capacidad para inhibir el crecimiento de otros patógenos considerados peligrosos.
Eso significa que podría producir compuestos con propiedades antimicrobianas útiles. Identificar y aislar esas moléculas permitiría diseñar nuevos tratamientos, algo urgente en un momento en que el desarrollo de antibióticos avanza más lento que la aparición de resistencias.
El proceso no será inmediato. Requiere análisis genéticos, ensayos clínicos y validación farmacológica. Pero el hallazgo amplía el mapa de búsqueda.
La resistencia antimicrobiana es considerada uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI. Las llamadas superbacterias provocan infecciones difíciles de tratar, elevan los costos hospitalarios y aumentan la mortalidad.
Organismos internacionales advierten que, si no se desarrollan nuevos tratamientos, muchas cirugías y terapias actuales podrían volverse más riesgosas. En ese contexto, descubrir microorganismos capaces de aportar nuevas soluciones no es una curiosidad científica: es una carrera contra el tiempo.