Se difundió la historia del ciudadano mexicano Jaime Días de león, quien padeció en menos de 15 días de dos enfermedades mortales: La COVID-19 y el hongo negro. No obstante, tras sufrir diversas consecuencias debido a las infecciones, el hombre mexicano se viene recuperando en el estado de Chihuahua, en México.
El hombre relata que comenzó a manifestar de los primeros síntomas del coronavirus en octubre del año pasado. “No podía respirar, la voz se me estaba quedando, caminaba 100 metros y me cansaba totalmente”, relata el paciente, por lo que el personal médico del Hospital privado de Chihuahua tuvo que administrar esteroides y oxigenación durante 2 semanas para su recuperación.
Tras ser dado de alta por el hospital, Díaz de león comenzó a padecer de presión alta, cefalea y sinusitis aguada que provocó la repentina ceguera en el ojo izquierdo, además de un aneurisma cerebral. “Era un dolor de cabeza insoportable, me despertaba en la madrugada llorando del dolor y mi hija tenía que inyectarme para quitarme el dolor, para poder dormir, comer y pasar el día, así pasé casi un mes”, cuenta a los medios locales.
A raíz de ello, el hombre fue nuevamente internado y diagnósticado por la naciente afección del hongo negro. "Aunque en ese momento no existía una confirmación patológica de que se trataba de un hongo, sabíamos que era una infección agresiva y era urgente operarlo", explicó el neurocirujano Luis Ordoñez Solorio.
El personal médico detalló que la recuperación del paciente se debía a que no tenía ninguna enfermedad preexistente, como diabetes o cáncer. Ellos reconocieron que los esteroides administrados para ayudar a sus pulmones durante la COVID-19, mermaron su sistema inmune ante el contagio por el hongo negro.
Ahora, Díaz León y su familia buscan que los tribunales exijan al hospital que brinden gratuitamente los medicamentos para recuperarse de la infección. Hasta la fecha, él y su familia pagan con sus propios recursos tanto el tratamiento contra el coronavirus como la mucormicosis, que afirman tiene un coste de 15.000 pesos semanales.
"Tengo 48 años y nunca antes me había pasado nada. No soy diabético, no soy hipertenso, no he usado nada de drogas. Entonces, son ocasiones de la vida que pasan y mi palabra es la actitud y no estarse lamentando, hay que salir adelante, no hay de otra”, comenta Díaz de León, quien comparte que debe seguir su tratamiento hasta agosto próximo, y aprovecha a mantener con su esposa y sus dos hijas en lo que considera una tercera oportunidad de vivir.