Menos demoras, más calidad y video en tiempo real sin cortes: así está transformando el 5G las transmisiones en directo en el país.
A fines del 2025, cuando el Ministerio de Transportes y Comunicaciones firmó distintos contratos de asignación de espectro con los principales operadores, la historia del 5G en Perú comenzó a cambiar, pues es cierto que la expansión venía siendo más lenta que en otros países de la región. A partir de ahí, y según datos del MTC recogidos por Mobile Time, el número de antenas 5G en el país pasó de menos de 400 en 2021 a más de 2.800 a inicios del 2026, un crecimiento de aproximadamente el 600% en sólo cuatro años.
Ciudades como Lima, Callao, Trujillo, Arequipa e Ica están encabezando la modernización en redes, y el consenso de especialistas apunta a que el avance seguirá aunque de forma más gradual, empezando por supuesto por los puntos urbanos de alta densidad para posteriormente expandirse al resto del país.
Bueno, hay que mencionar que cuando se habla del 5G, la mayoría puede pensar primero en velocidad de descarga. Y ciertamente, es cierto que la señal 5G mejora la velocidad de descarga de archivos, pero el verdadero cambio disruptivo llega para las transmisiones en directo, con el factor de la latencia.
¿Qué es la latencia? Se trata del tiempo en que tardan los datos en viajar desde su punto de emisión hasta tu teléfono, pc, smart-tv o en general el dispositivo que estés usando. El 5G reduce este tiempo al mínimo, directamente a niveles de milisegundos. Para ser más claros hablamos de que las imágenes de una transmisión ahora pueden llegar a tu pantalla casi de inmediato.
El 5G además permite que muchas más personas se conecten al mismo tiempo y en el mismo lugar sin que se pierda calidad. Es decir, ahora existe una mayor capacidad de red.
Con esta baja latencia que ya explicamos y con las redes más estables y robustas, las transmisiones en vivo ahora tienen más inmediatez. Pensemos por un momento en los formatos que más dependen de este aspecto; los eventos deportivos transmitidos perfectamente, no hay spoilers involuntarios de quien va un segundo adelante. Las clases y reuniones en línea donde profesores y alumnos interactúan sin silencios largos por desfase. Las transmisiones de partidos de fútbol, o de influencers, donde ahora el chat y transmisión van de la mano. Incluso formatos de juego en línea con presentadores reales, como las mesas de casino en vivo, todos estos dependen de la misma tecnología de video sin cortes no solo para funcionar bien, sino para ofrecer una buena experiencia.
El video interactivo probablemente es el mayor beneficiado con el 5G, pues cuando el retraso desaparece ya no eres solamente un espectador más, ahora puedes reaccionar, votar, comentar y, por supuesto, influir en vivo, con una sensación, en este punto, completamente natural e instantánea.
Aunque el impacto más visible está en el entretenimiento, el 5G abre una puerta a transformaciones grandes en distintos sectores, algunos menos populares pero probablemente más importantes para el país. En Perú, las primeras implementaciones, de hecho, no llegaron por el lado del “consumo masivo”, sino de la industria.
Según reportó Gestión, buena parte de la inversión inicial se está mediando hacia redes privadas en minería, puertos y manufactura. La minera Chinalco, por usar un ejemplo en concreto, ya está operando un centro de gestión sobre 5G y el puerto de Chancay incorporó esta tecnología. En estos casos, la transmisión en tiempo real entre cámaras, sensores y maquinaria mejora la seguridad y la eficiencia en entornos industriales de alta complejidad. La telemedicina es otro ejemplo, las ciudades inteligentes y el monitoreo remoto son más áreas que también se beneficiarán de estos avances.
Aún queda por hacer y no todo es perfecto. Algunos especialistas han advertido que un despliegue profundo tomará aún varios años y como ya lo decíamos, el 5G, al menos por ahora, está concentrado en zonas urbanas y de alto tráfico. En el campo aún se trabaja en el 4G, e incluso donde hay cobertura, el costo del servicio es una barrera para muchas familias.
Por otra parte, también está el desafío de los equipos, y es que no todos los dispositivos pueden aprovechar el 5G, pues aunque los dispositivos más modernos si lo incorporan, estos no están disponibles para todos los bolsillos.
Con todo y las cautelas ya mencionadas, la dirección no parece ser equívoca. El 2026 se encuentra en una nueva etapa de ejecución, y los analistas especializados incluso comienzan a hablar del 5.5G o 5G+. Mientras que para el usuario promedio, el cambio se sentirá poco a poco, aunque con grandes cambios; transmisiones que ya no se congelan, videollamadas más nítidas, eventos en vivo que se viven de verdad.
La promesa del 5G no es ir más rápido y ya, en realidad se trata de cómo acerca la distancia entre lo que ocurre en el mundo y lo que vemos desde nuestras pantallas .
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