Florida avanza con una ley que obligaría a enseñar escritura cursiva en primaria, una decisión que reabre el debate educativo y cultural.
En Florida, la educación vuelve a colocarse en el centro del debate público, esta vez con una propuesta que despierta recuerdos y controversia a partes iguales. En un sistema escolar cada vez más dominado por tablets, teclados y plataformas digitales, la Cámara de Representantes del estado aprobó una ley que busca reinstalar de forma obligatoria la enseñanza de la escritura en letra cursiva en las escuelas primarias.
La iniciativa no solo apela a la nostalgia, sino que también conecta con valores culturales profundamente arraigados, especialmente en comunidades latinas donde la escritura a mano ha sido históricamente un símbolo de educación, respeto y vínculo entre generaciones.
La Cámara de Representantes de Florida aprobó por unanimidad el proyecto de ley HB 127, con 111 votos a favor y ninguno en contra, un resultado poco habitual en un clima político altamente polarizado.
Entre tablets y cuadernos: Florida apuesta por que los niños vuelvan a escribir en cursiva.
El impulsor de la medida, el legislador republicano Toby Overdorf, sostuvo que la cursiva no es solo una habilidad escolar, sino una herramienta para conectar a los estudiantes con la historia del país, especialmente de cara al 250.º aniversario de Estados Unidos en 2026. Según explicó, sin cursiva muchos niños no pueden leer documentos fundacionales como la Constitución o la Declaración de Independencia en su formato original.
El proyecto HB 127 exige que estudiantes de segundo a quinto grado, tanto en escuelas públicas como concertadas, reciban instrucción formal en escritura cursiva.
La enseñanza deberá incluir:
Al finalizar quinto grado, los alumnos deberán demostrar dominio de la cursiva mediante una evaluación escrita. Aunque algunas escuelas ya la enseñan, hasta ahora no existía un estándar estatal obligatorio.
Pese al respaldo total en la Cámara, el proyecto enfrenta un camino incierto en el Senado de Florida. La iniciativa paralela SB 444 no avanzó durante 2025 y aún no ha sido sometida a votación.
No obstante, Overdorf afirmó que varios senadores ya manifestaron apoyo para discutirla en 2026. Mientras tanto, el debate crece en distritos con fuerte presencia latina como Miami-Dade y Broward, donde educadores expresan tanto entusiasmo como preocupación por la carga académica adicional.
Los defensores sostienen que la cursiva cumple una función práctica y cultural. Legisladores relataron casos de jóvenes que no saben firmar documentos legales o bancarios, lo que genera dificultades en trámites básicos.
Además, estudios citados por instituciones médicas y educativas indican que la escritura manual:
Los críticos, en cambio, advierten que convertir la cursiva en una asignatura evaluada podría aumentar la presión sobre estudiantes y maestros, en un sistema ya saturado de pruebas estandarizadas. Otros sostienen que se trata de una habilidad del pasado con poca utilidad práctica.
Florida no es el único estado que discute el regreso de la cursiva. En los últimos años, más de 20 estados han aprobado o reintroducido leyes similares, argumentando que eliminarla del currículo tuvo consecuencias imprevistas en la alfabetización y la identidad cultural de los estudiantes.
Para muchas familias inmigrantes, especialmente latinas, la cursiva representa algo más profundo: la conexión con abuelos que firmaron documentos de ciudadanía, cartas enviadas desde el extranjero y una educación basada en la paciencia y el detalle.
Por ahora, la Cámara ya dio un mensaje claro. La decisión final queda en manos del Senado, mientras en Florida persiste una pregunta que divide opiniones: ¿debe la escuela avanzar solo hacia lo digital o también preservar las huellas del pasado?