Nueva York actualiza sus leyes sobre alcohol con cambios clave para bares, restaurantes y espacios recreativos con el objetivo de adaptar la legislación a nuevas formas de consumo.
La vida nocturna y el sector gastronómico de Nueva York atraviesan un cambio profundo tras el anuncio de una serie de nuevas leyes que modifican las reglas de la venta de alcohol. La Autoridad Estatal de Licores (State Liquor Authority) presentó una batería de reformas que actualizan normativas vigentes desde la era de la Prohibición.
Las medidas alcanzan a bares, restaurantes, espacios recreativos para adultos, productores independientes y distribuidores, con el objetivo de adaptar la legislación a nuevas formas de consumo, entretenimiento y producción, sin relajar los estándares de seguridad y control.
Uno de los cambios más visibles impacta en los locales recreativos para adultos, como bares con lanzamiento de hachas o minigolf bajo techo. A partir de ahora, estos establecimientos podrán calificar de manera explícita para obtener licencias de venta de alcohol en el lugar, siempre que cumplan con estrictas normas operativas y de seguridad.
Autoridades de Nueva York regulan la venta y consumo de alcohol en la ciudad.
Además, desde marzo, bares y restaurantes estarán habilitados a comprar hasta seis botellas por semana de vino o licores directamente en licorerías minoristas. La medida busca ofrecer mayor flexibilidad ante faltantes puntuales y reducir costos asociados a compras por volumen y cargos de distribución.
Las reformas también incluyen la creación de una Licencia de Propietario de Marca, que permitirá a marcas de alcohol independientes producir sus bebidas en Nueva York junto a fabricantes locales, sin ceder el control de su marca ni atravesar estructuras societarias complejas. El objetivo es impulsar la producción local y atraer inversiones.
Asimismo, se estableció una nueva categoría de licencia para clubes privados con fines de lucro y comedores corporativos, sectores que antes operaban en una zona gris de la normativa. En el plano logístico, los mayoristas que compartan un mismo edificio ya no estarán obligados a mantener separaciones físicas, siempre que lleven registros independientes.