El grupo alemán frena una inversión clave en Estados Unidos al considerar que, con las actuales tarifas del 15 %, el proyecto no es viable.
El grupo Volkswagen decidió congelar sus planes para instalar una nueva fábrica de Audi en Estados Unidos, una inversión que venía analizando desde 2023, debido al impacto de los aranceles del 15 % que el Gobierno de Donald Trump mantiene sobre los vehículos importados.
El consejero delegado del grupo, Oliver Blume, fue contundente al explicar la decisión en una entrevista con el diario alemán Handelsblatt: con la carga arancelaria actual, “no es financieramente viable una gran inversión adicional en el país”.
Volkswagen frena la fábrica de Audi en EE. UU. por el impacto de los aranceles.
La automotriz había evaluado distintos emplazamientos en territorio estadounidense con el objetivo de fabricar localmente modelos de Audi y así esquivar los aranceles. Además, el proyecto se apoyaba en subvenciones federales y estatales, especialmente orientadas a la producción de vehículos eléctricos e híbridos, lo que inicialmente hacía atractiva la inversión pese a su elevado costo.
Sin embargo, el escenario cambió. Según Blume, la amortización de una planta de ese tamaño resulta hoy muy difícil. “Necesitamos una reducción de costes a corto plazo y condiciones comerciales estables a largo plazo”, afirmó, en referencia a la incertidumbre generada por los cambios en la política comercial de la actual Administración.
Medios especializados en Estados Unidos habían señalado que la planta podría ubicarse en el sur del país, cerca de las fábricas de Volkswagen en Chattanooga (Tennessee) y Blythewood (Carolina del Sur), así como de su red de proveedores. Aun así, el grupo considera que, en las condiciones actuales, el riesgo financiero es demasiado alto.
La decisión golpea especialmente a Audi, que no cuenta con producción propia en EE. UU. y depende de las importaciones para abastecer uno de sus mercados más importantes. Los aranceles ya están teniendo un impacto significativo en sus cuentas: en los primeros nueve meses del año, la marca registró un perjuicio de unos 900 millones de euros, y su margen operativo cayó del 4,5 % al 3,2 %.
En conjunto, Volkswagen estima que los aranceles podrían representar un impacto de hasta 5.000 millones de euros para el cierre de 2025, cifras que explican el freno a nuevos proyectos de gran escala.
Pese a este escenario, Blume aseguró que el grupo mantiene una “estrategia de futuro” para Estados Unidos y que sigue viendo oportunidades de crecimiento, aunque con un enfoque más prudente. El objetivo previo de alcanzar una cuota de mercado del 10 % fue descartado y ahora la compañía apuesta por un avance gradual.
En paralelo, Volkswagen está revisando su plan de inversión a cinco años, que ya fue recortado de 180.000 millones a 160.000 millones de euros para fábricas, nuevos modelos y tecnologías. Este plan actualizado se dará a conocer en marzo.