La cercanía del Super Bowl LX genera dudas en la comunidad migrante. Organizadores y autoridades responden ante el temor por posibles operativos del ICE.
La emoción por el Super Bowl LX ya se siente con fuerza en Santa Clara, California, impulsada por el esperado show de medio tiempo de Bad Bunny y el duelo deportivo del domingo 8 de febrero. Sin embargo, en paralelo al entusiasmo, se instaló una inquietud sensible: la posibilidad de operativos migratorios durante el evento.
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El temor no es menor. Declaraciones previas de autoridades federales habían encendido las alarmas, especialmente entre familias migrantes que planeaban asistir al Levi’s Stadium o participar en actividades alrededor del partido.
Ante ese escenario, el comité anfitrión de la Bahía decidió intervenir y enviar un mensaje directo a líderes comunitarios, respaldado según señalaron por comunicaciones con la NFL y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Organizadores y autoridades envían mensaje a la comunidad migrante antes del gran evento.
De acuerdo con un memorando interno, dado a conocer en medio de reuniones de alto nivel, no existen planes específicos de operativos de control migratorio asociados al Super Bowl LX. El documento busca reducir la ansiedad y centrar la atención en la seguridad general del evento.
Según el texto, la prioridad será que los fanáticos disfruten del partido y de las actividades programadas, sin que el foco esté puesto en verificaciones de estatus migratorio.
El memorando, difundido inicialmente por The Washington Post, resume el resultado de encuentros entre equipos de seguridad de la NFL y funcionarios federales. El mensaje es contundente: “No hay operaciones de aplicación de la ley migratoria de ICE planificadas asociadas con el Super Bowl”.
Aun así, las autoridades aclararon que el despliegue de seguridad será amplio. El comisionado de la NFL, Roger Goodell, recordó que el Super Bowl cuenta con clasificación SEAR 1, el nivel más alto de seguridad, lo que implica una coordinación total entre agencias federales, estatales y locales.
La confusión se originó meses atrás. En octubre, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, mencionó en una entrevista que ICE realizaría actividades para garantizar la seguridad de los asistentes. Esa declaración fue interpretada por muchos como una posible antesala de redadas.
Más recientemente, la subsecretaria del DHS, Tricia McLaughlin, intentó aclarar el panorama y sostuvo que el objetivo es replicar un esquema similar al de eventos internacionales de gran escala, como la Copa del Mundo.
“Aquellos que están aquí legalmente y no están infringiendo otras leyes no tienen nada que temer”.
La participación de Bad Bunny, quien ha sido crítico del ICE en múltiples ocasiones, también influyó en el clima de preocupación. Para algunos sectores, su presencia podía convertir al Super Bowl en un punto de atención especial para agencias federales.
No obstante, el comité anfitrión aseguró haber trabajado de forma coordinada con San Francisco, Santa Clara y San José para reforzar un mensaje claro: el operativo de seguridad apunta a la protección del evento, no a controles migratorios.
Durante el Super Bowl LX habrá presencia visible de agentes federales y fuerzas de seguridad en el estadio y zonas aledañas. Según lo informado, su misión se limitará a tareas antiterroristas, control de multitudes y seguridad general.
Al menos en el papel, el objetivo declarado es que el evento deportivo más importante del año se desarrolle sin que la verificación del estatus migratorio forme parte del operativo.