USCIS permite que ciertos adultos mayores y personas con condiciones médicas documentadas eviten la prueba de inglés durante el proceso de naturalización.
El proceso para obtener la ciudadanía estadounidense incluye, por regla general, aprobar un examen de inglés y una prueba de educación cívica. Sin embargo, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) contempla excepciones específicas destinadas a facilitar la naturalización de ciertos grupos, en especial adultos mayores con una larga trayectoria de residencia legal en el país.
De acuerdo con la normativa federal vigente y la información oficial publicada por USCIS, estas exenciones buscan equilibrar los requisitos de integración cívica con las limitaciones lingüísticas que pueden surgir con la edad o con determinadas condiciones médicas, sin modificar los estándares esenciales del proceso de naturalización.
USCIS permite rendir el examen cívico en el idioma nativo en casos específicos de edad y residencia.
La regulación de USCIS establece dos grupos principales que pueden solicitar la exención del examen de inglés:
En ambos casos, los solicitantes no deben rendir la prueba de inglés, pero sí están obligados a presentar el examen de educación cívica. Según los lineamientos oficiales, esta evaluación puede realizarse en el idioma nativo del aspirante y con la asistencia de un intérprete autorizado.
“Los residentes permanentes legales que cumplen con los requisitos de edad y residencia pueden solicitar la exención correspondiente en el Formulario N-400”, indica USCIS en su portal oficial.
Más allá de las exenciones, USCIS mantiene una serie de condiciones obligatorias para la mayoría de los solicitantes de ciudadanía, entre ellas:
USCIS aclara que estos criterios solo se flexibilizan en casos debidamente justificados por edad, tiempo de residencia o razones médicas documentadas.
Los solicitantes que tienen 65 años o más y acreditan 20 años o más como residentes permanentes legales pueden acceder a una versión especial del examen de educación cívica. Esta modalidad reduce el número de preguntas y se enfoca en los aspectos esenciales del sistema de gobierno y la historia del país.
Según la información oficial, “la prueba adaptada consta de 20 preguntas, de las cuales el solicitante debe responder correctamente al menos 12”. Además, puede rendirse en el idioma nativo del postulante, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
La normativa también prevé exenciones para personas con discapacidades físicas, de desarrollo o impedimentos mentales. En estos casos, el solicitante debe presentar el Formulario N-648, completado por un profesional médico certificado.
De acuerdo con USCIS, “las exenciones médicas permiten omitir uno o ambos exámenes requeridos, dependiendo de la naturaleza y gravedad de la condición”. Cada solicitud se analiza de manera individual bajo los estándares federales de accesibilidad.
Para acceder a cualquiera de estas excepciones, el interesado debe indicarlo desde el inicio del trámite en el Formulario N-400 y adjuntar la documentación que respalde la edad, los años de residencia permanente legal o la condición médica, según corresponda.
USCIS subraya que estas exenciones no reducen los requisitos generales de elegibilidad para la ciudadanía, sino que modifican la forma en que se cumplen los exámenes obligatorios. La agencia recomienda revisar siempre la información oficial actualizada y consultar con asesores acreditados en caso de dudas.
Cada año, miles de inmigrantes adultos mayores se benefician de estas disposiciones, lo que les permite completar el proceso de naturalización sin que el idioma represente una barrera definitiva. Para muchas familias, estas exenciones representan el paso final hacia la integración plena y el acceso a derechos cívicos en Estados Unidos, especialmente para quienes han vivido y contribuido al país durante décadas.