El aumento de detenciones migratorias en EE. UU. genera preocupación por la separación de familias y la posible custodia estatal de los hijos ciudadanos.
En Estados Unidos, el aumento de detenciones migratorias en el marco de la política impulsada por el presidente Donald Trump para reforzar las deportaciones masivas está generando preocupación en varios estados. La atención se centra en los hijos de inmigrantes que, ante la detención de sus padres y la ausencia de familiares o tutores disponibles, pueden terminar en el sistema de cuidado temporal.
Las cifras del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) reflejan la magnitud del escenario: hasta mediados de febrero, cerca de 70.000 personas estaban detenidas, con un récord de 73.000 en enero, lo que representa un aumento del 84% respecto al año anterior. Investigaciones periodísticas estiman, además, que miles de niños ciudadanos estadounidenses han resultado afectados por la detención de sus padres.
En Oregón, las autoridades confirmaron que al menos dos menores fueron ubicados en hogares temporales tras la detención migratoria de sus padres. Un vocero del Departamento de Servicios Humanos estatal señaló: "Antes del otoño de 2025, esto nunca había ocurrido". A nivel nacional, organizaciones advierten que los casos podrían estar subregistrados. Sandy Santana, de Children’s Rights, afirmó: "Ese número nos parece realmente muy bajo", en referencia a los reportes de menores ingresados al sistema de cuidado temporal por detenciones o deportaciones.
Algunos estados ya han comenzado a ajustar su legislación. California y Nevada aprobaron normas para que los padres puedan designar tutores temporales en caso de detención migratoria, evitando así que los menores ingresen automáticamente al sistema de foster care. Nueva Jersey evalúa ampliar su marco legal para incluir explícitamente la separación por control migratorio como motivo válido para la asignación de tutores.
Estados intentan evitar que hijos de inmigrantes detenidos pasen a cuidado temporal.
El impacto de estas separaciones preocupa a especialistas. De acuerdo con KFF Health News, la separación prolongada puede provocar graves efectos en la salud infantil, ya que "el estrés tóxico se asocia con daños en áreas del cerebro responsables del aprendizaje y la memoria".
Expertos como Juan Guzmán, de Alliance for Children’s Rights, advierten que cuando los padres están detenidos o deportados, las posibilidades de reunificación familiar disminuyen debido a las barreras en los procesos judiciales.
Datos de la Brookings Institution estiman que 5,6 millones de niños ciudadanos en Estados Unidos viven con al menos un familiar sin estatus migratorio legal, y 2,6 millones tienen a ambos padres en esa situación. En este contexto, organizaciones alertan que el aumento de operativos migratorios podría incrementar los casos de separación familiar y la presión sobre el sistema estatal de cuidado temporal.