La polémica sobre ICE crece tras adjudicar un contrato a una empresa con denuncias previas, en medio de operativos contra menores inmigrantes en EE. UU.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) generó una nueva ola de controversia tras adjudicar un contrato a una empresa privada de seguridad señalada en demandas por presuntas violaciones graves de derechos humanos. De acuerdo con The Guardian, el objetivo de este contrato es apoyar la localización de niños inmigrantes en Estados Unidos que llegaron sin acompañantes y que actualmente viven con patrocinadores mientras se resuelven sus casos migratorios. Este caso reabrió el debate sobre el trato a los inmigrantes en Estados Unidos, especialmente a los menores indocumentados.
El ICE intensificó la búsqueda de menores inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.
El ICE, agencia clave en la política migratoria de Estados Unidos, ha intensificado sus llamados "controles de seguridad y bienestar" sobre niños inmigrantes indocumentados. Para ello, ha subcontratado a la empresa MVM Inc., con sede en Virginia, que participará en la localización de menores inmigrantes que fueron liberados previamente en comunidades estadounidenses.
Según el propio documento contractual, la tarea incluye verificar la ubicación de los niños inmigrantes en Estados Unidos, su asistencia escolar y su bienestar general, además de detectar posibles casos de abuso o trata de personas. Sin embargo, la polémica surge porque esta misma operación se enmarca en una estrategia más amplia del ICE sobre inmigrantes indocumentados, lo que ha generado temor entre organizaciones de derechos humanos.
Además, las críticas se intensifican debido a los antecedentes de la empresa contratada. MVM Inc. fue señalada en una demanda federal presentada en California por supuesta "tortura, desaparición forzada y trato cruel, inhumano y degradante" en el contexto de políticas migratorias anteriores en la frontera de Estados Unidos.
De acuerdo con la demanda, la compañía participó en la separación de familias migrantes y trasladó niños inmigrantes a distintos centros y albergues. Aunque la empresa negó responsabilidad directa y solicitó la desestimación del caso, el proceso judicial continúa abierto. Un juez, según el expediente, permitió que siguieran adelante acusaciones graves como tortura y tratos inhumanos.
El programa del ICE ha sido defendido oficialmente como una medida de protección para niños inmigrantes indocumentados. Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional afirmó que las acusaciones de persecución "son falsas" y que el objetivo es garantizar la seguridad de los menores inmigrantes en Estados Unidos.
Sin embargo, organizaciones de defensa de inmigrantes en Estados Unidos cuestionan esa versión. Michael Lukens, del Centro Amica para los Derechos de los Inmigrantes, sostuvo que estas acciones podrían tener un trasfondo de control migratorio más agresivo: "Todo esto parece una estratagema para localizar a los niños o a sus patrocinadores con fines de arresto o deportación, o para generar miedo y que se vayan por su cuenta".
En medio de la controversia, el debate sobre el trato a los inmigrantes indocumentados y el rol del ICE vuelve a colocarse en el centro de la agenda migratoria de Estados Unidos, mientras organizaciones y expertos exigen mayor transparencia sobre el alcance real de estos operativos.
Finalmente, según un documento citado en la investigación, un documento interno del ICE revisado por The Guardian el año pasado, las operaciones también podrían estar vinculadas a eventuales procesos de deportación o acciones legales contra los menores o sus patrocinadores.