Tras la captura de Nicolás Maduro, Donald Trump planea establecer la presencia de EE. UU. en Venezuela, dependiendo en gran medida de la CIA para iniciar el proceso de reingreso.
Tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero del presente año, las conversaciones de planificación entre la CIA y el Departamento de Estado se han intensificado, con el objetivo de definir cómo será la presencia de EE. UU. en Venezuela durante la nueva etapa política que atraviesa el país.
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De forma discreta, la CIA trabaja para establecer una presencia permanente en el país caribeño, encabezando los planes del Gobierno de Donald Trump para ejercer una nueva influencia sobre el futuro de Venezuela, en medio de la transición política en curso y la inestable situación de seguridad pos-Maduro.
En una reciente declaración para CNN, una fuente cercana al proceso afirmó que "el Departamento de Estado planta la bandera, pero la CIA es la que realmente ejerce la influencia", destacando el rol central de la agencia en la nueva estrategia estadounidense.
Donald Trump planifica la presencia de la CIA en Venezuela tras la captura de Maduro.
De igual manera, la fuente añadió que uno de los principales objetivos de la presencia de la CIA en Venezuela es preparar el terreno para futuros esfuerzos diplomáticos, además de promover condiciones de seguridad en medio del complejo escenario político del país.
El director de la CIA, John Ratcliffe, se convirtió en el primer funcionario de más alto rango de la administración Trump en visitar Venezuela tras la operación que resultó en la captura de Nicolás Maduro, al reunirse en Caracas con la presidenta interina Delcy Rodríguez para discutir cooperación y seguridad bilateral.
Durante el encuentro, Ratcliffe transmitió el mensaje de que Estados Unidos busca fortalecer la relación de trabajo con el gobierno venezolano y subrayó que Venezuela ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios de EE. UU., especialmente en temas de narcotráfico y seguridad, según fuentes oficiales citadas por medios internacionales.
Meses antes de la captura de Nicolás Maduro, agentes de la CIA ya se encontraban operando en Venezuela, con el objetivo de rastrear los hábitos, ubicaciones y movimientos del líder chavista, labores de inteligencia que resultaron clave para el éxito de la operación a comienzos de enero.
Con el apoyo de una fuente de la CIA que operaba dentro del Gobierno venezolano, Estados Unidos logró reconstruir con precisión los desplazamientos y rutinas de Maduro, lo que permitió anticipar sus movimientos y facilitar su posterior captura.