El chef cubano Manuel Herrera atravesó España, Ecuador, Panamá y México hasta llegar a la frontera sur, donde solicitó asilo usando la aplicación CBP One.
Un cocinero cubano obtuvo finalmente el permiso para permanecer en Estados Unidos después de varios meses bajo custodia migratoria, en un caso que evidencia las largas y complejas decisiones dentro del sistema de asilo estadounidense. Según N+ Univision, esta historia refleja tanto las dificultades del proceso migratorio como las oportunidades que surgen cuando existe apoyo legal y comunitario.
La historia de Manuel Herrera, chef cubano en busca de libertad, es un ejemplo de resiliencia.
Manuel Herrera, chef originario de Cuba, emprendió un viaje migratorio que lo llevó por varios países con la intención de solicitar protección en Estados Unidos. Su travesía incluyó pasos por España, Ecuador, Panamá y México, donde enfrentó numerosos trámites, gastos y la constante incertidumbre sobre lo que le depararía el futuro.
Herrera no llegó a la frontera de manera improvisada. Utilizó la aplicación CBP One, una plataforma oficial para programar citas y presentar solicitudes de asilo, con la esperanza de que su caso fuera evaluado rápidamente. A pesar de seguir este procedimiento, no fue liberado al ingresar al país, sino trasladado a un centro de detención migratoria en Adelanto, California.
La estancia de Herrera en el centro de detención duró casi seis meses, sin que hubiera una resolución clara sobre su caso. Durante ese tiempo, enfrentó la ansiedad de no saber si sería deportado o si podría continuar su proceso en libertad. Organizaciones defensoras de derechos humanos han señalado problemas en estas instalaciones, lo que hizo que el encierro fuera aún más difícil para él y otros migrantes.
Mientras estuvo detenido, Herrera conoció a Roberto Guzmán, un cocinero mexicano con una situación migratoria similar. Su relación, basada en su oficio y en experiencias compartidas, se convirtió en un apoyo emocional clave. Esta amistad sería decisiva más adelante, cuando Guzmán decidió ayudar activamente a Herrera a continuar con su caso legal.
Tras ser liberado, Guzmán colaboró para reunir fondos y contactar a una abogada que asumió la defensa de Herrera. Con representación legal adecuada, su caso avanzó hasta que finalmente obtuvo el derecho a permanecer legalmente en Estados Unidos. Como señaló la fuente, N+ Univision afirmó que una defensa competente fue el factor que permitió este cambio de rumbo.
Hoy, Herrera vive en el sur de California, trabaja en un restaurante y se ha comprometido a contribuir con trabajo honesto mientras construye su nueva vida. Entre sus objetivos están regularizar por completo su estatus migratorio, obtener una licencia de conducir y alcanzar estabilidad laboral. A largo plazo, sueña con reunirse con su familia en Cuba.
Aunque Herrera logró legalizar su situación, su amigo Guzmán todavía enfrenta un proceso migratorio pendiente ante los tribunales. Para el chef cubano, el caso de Guzmán sigue siendo una prioridad, y su historia completa solo se cerrará cuando ambos hayan superado los obstáculos legales.