En Estados Unidos, tanto demócratas como independientes coinciden en que quienes cruzan la frontera sin autorización deben enfrentar consecuencias claras.
La inmigración se ha convertido en uno de los temas centrales del debate político y social en Estados Unidos. De acuerdo con una encuesta reciente realizada por Harvard CAPS en conjunto con HarrisX, una parte significativa de la población apoya la implementación de medidas más estrictas contra personas que se encuentran en situación migratoria irregular y que además están vinculadas a actividades delictivas. Los resultados reflejan una preocupación creciente entre los ciudadanos por la seguridad y el mantenimiento del orden público.
Este respaldo refleja un consenso poco común entre demócratas, republicanos e independientes, y pone de relieve la creciente relevancia de la inmigración en el debate político y mediático del país.
El estudio indica que el 80 % de los encuestados está a favor de deportar a los indocumentados que infringen la ley, mientras que solo el 20 % se opone.
Según la Encuesta Harvard CAPS-Harris, el respaldo a esta medida no se limita a un solo partido: el 91 % de los votantes republicanos, el 79 % de los independientes y el 69 % de los demócratas coinciden en que quienes violan la ley deben ser expulsados del país.
Más allá de la deportación, la encuesta indica que el 70 % de los estadounidenses respalda medidas para reforzar la seguridad fronteriza y reducir los cruces ilegales. Además, el 56 % aprueba el uso del ejército estadounidense para prevenir la inmigración ilegal.
Por el contrario, las propuestas menos respaldadas incluyen imponer requisitos laborales a los beneficiarios de Medicaid (43 %) y emplear a la Guardia Nacional para patrullar ciudades (51 %), según Harvard CAPS-Harris. Esto refleja que los ciudadanos prefieren sanciones y medidas de seguridad fuera del país antes que intervenciones directas en las comunidades locales.
Estos resultados se producen en un contexto político marcado por la influencia de figuras como Donald Trump y las relaciones con países clave como Venezuela e Irán, factores que moldean el debate migratorio y la percepción pública sobre la seguridad fronteriza en Estados Unidos.