Brooke Rollins, secretaria de Agricultura de EE. UU., autorizó a algunos estados a establecer restricciones, generando preocupación en consumidores y empresas.
Varios estados, incluyendo Kansas, Nevada, Ohio y Wyoming, se suman a un grupo de 18 regiones que ya imponen límites sobre lo que quienes reciben ayuda del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) pueden comprar. La medida se enfoca principalmente en restringir la adquisición de golosinas y refrescos azucarados, buscando incentivar hábitos alimenticios más saludables entre las familias beneficiarias.
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La Secretaria de Agricultura de EE. UU., Brooke Rollins, firmó las exenciones que permiten a los estados aplicar estas restricciones. La noticia ha generado preocupación entre los beneficiarios y los comercios, quienes deberán ajustar sus sistemas de venta y capacitación de personal para cumplir con los nuevos lineamientos.
Estas medidas forman parte de un proyecto piloto que busca mejorar la salud y nutrición de los beneficiarios. Aunque la ley federal no cambió la definición de los alimentos que pueden comprarse con beneficios de SNAP, la administración de Trump inició estas exenciones para evaluar cómo las restricciones podrían incentivar opciones más saludables.
4 estados de EE. UU. aplican restricciones en SNAP, limitando la compra de alimentos y bebidas.
En cada estado, las restricciones varían:
Los comercios que operan en múltiples estados enfrentan desafíos logísticos, ya que cada estado tiene su propia definición de dulces o bebidas azucaradas, obligando a actualizar sistemas de punto de venta y capacitar al personal.
A nivel federal, el Programa de Transformación de la Salud Rural evalúa a los estados según la implementación de estas restricciones, incentivando medidas que optimicen el uso de los beneficios alimentarios y promuevan opciones más saludables para las familias que dependen del SNAP.