Con un presupuesto incrementado en $75 millones, ICE amplía sus herramientas para rastrear movimientos, generando inquietud en comunidades inmigrantes acerca de posibles detenciones.
Aunque no suele ser la primera agencia que viene a la mente cuando se habla de vigilancia, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha intensificado el uso de nuevas tecnologías para rastrear movimientos y recopilar datos.
Con un aumento de presupuesto de US$75 millones gracias al Gran Hermoso Proyecto de Ley, ICE ha ampliado su repertorio tecnológico, lo que preocupa a activistas y expertos en derechos civiles e inmigración.
Estas herramientas no solo se usan para hacer cumplir las leyes migratorias, sino que también pueden monitorear personas en la vida cotidiana, lo que genera inquietud entre las comunidades inmigrantes sobre posibles detenciones o errores de identificación.
Entre las más destacadas que utiliza ICE están los sistemas de reconocimiento facial, como Mobile Fortify y Clearview AI.
Agentes del Servicio de Inmigración utilizan nuevas herramientas para rastrear movimientos de inmigrantes.
Expertos en vigilancia han señalado que estos sistemas no son infalibles: cuando las imágenes son de baja calidad, pueden producir resultados inexactos, lo que aumenta el riesgo de identificación errónea de alguien, incluso cuando no existe causa legítima para ello.
Especialistas legales señalan que la utilización de reconocimiento facial puede implicar riesgos para derechos protegidos por la Cuarta enmienda (que protege contra registros y decomisos injustificados), así como otras garantías constitucionales.
Margaret Hu, profesora de derecho, advirtió que estos sistemas pueden impactar negativamente incluso a personas que no están involucradas en ninguna violación de la ley, especialmente si la tecnología identifica incorrectamente a alguien. Las personas con estatus migratorio irregular se encuentran particularmente expuestas, ya que pueden enfrentar consecuencias legales severas por errores tecnológicos.
Otra herramienta preocupante son los lectores automatizados de matrículas (ALPR), cámaras que capturan las placas de vehículos en movimiento y almacenan esa información en bases de datos accesibles por múltiples agencias en todo el país.
Estas cámaras pueden colocarse en postes de luz, vehículos policiales o intersecciones, y el sistema permite rastrear el recorrido de un mismo vehículo a través de distintas cámaras. Aunque ICE no necesariamente tiene contratos directos con proveedores como Flock Safety, puede acceder a estos datos recopilados por agencias locales.
El seguimiento de vehículos permite a las autoridades construir un historial detallado de movimientos, algo que expertos consideran problemático cuando se utiliza sin órdenes judiciales o supervisión clara.