Más de 3.3 millones de perfiles de ADN de personas procesadas por el DHS habrían sido incorporados a una base usada en investigaciones criminales.
Un informe del Centro de Privacidad y Tecnología de la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgetown alertó sobre el crecimiento del registro de ADN de inmigrantes en Estados Unidos. Según el análisis, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) habría incorporado millones de perfiles genéticos a CODIS, la base de datos del FBI utilizada en investigaciones criminales.
La recopilación de ADN aumentó significativamente tras los cambios implementados en las normas migratorias en 2020. De acuerdo con la Universidad de Georgetown, hasta diciembre de 2025, había 3 millones 345 mil 692 perfiles genéticos obtenidos por el DHS incorporados a CODIS.
El crecimiento resulta considerable si se compara con los registros de años anteriores. En 2016, el sistema contabilizaba poco más de 23 mil perfiles vinculados al DHS. Solo entre 2024 y 2025 se incorporaron cerca de 995 mil nuevos registros, el mayor aumento anual registrado hasta ese momento.
El informe sostiene que esta expansión alcanza a personas involucradas en procedimientos migratorios, incluso cuando no enfrentan acusaciones ni tienen antecedentes penales. Por ello, los investigadores consideran que el sistema migratorio podría estar adquiriendo una dimensión adicional de vigilancia genética.
La principal preocupación planteada por la Universidad de Georgetown es que los datos obtenidos durante los procesos migratorios terminan formando parte de una base utilizada para investigaciones criminales. Esto significa que la información genética recopilada de inmigrantes en Estados Unidos puede quedar disponible en un sistema administrado por el FBI.
El estudio señala que, antes de 2020, los perfiles obtenidos por el DHS constituían una proporción reducida del total. Cinco años después, su participación habría superado el 17 % del total correspondiente a personas detenidas.
La Universidad de Georgetown también ha advertido que las consecuencias de esta práctica podrían extenderse más allá de los extranjeros sometidos a controles migratorios. Sus investigaciones, publicadas desde 2024, señalan que la recopilación de ADN podría afectar a ciudadanos estadounidenses si sus perfiles terminan incorporados al sistema.
En este contexto, el debate sobre el archivo genético, el uso de información biométrica y la actuación de agencias como ICE y el DHS cobra especial relevancia para los inmigrantes en Estados Unidos, particularmente para quienes atraviesan procesos migratorios, sean legales o indocumentados.