Donald Trump asegura que EE. UU. necesita Groenlandia por seguridad nacional, pero también por las tierras raras claves para el desarrollo de tecnología en inteligencia artificial.
El mundo de la geopolítica se está redefiniendo con Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, pues el republicano ha puesto en jaque a su aliado histórico: la Unión Europea, con sus intenciones de integrar a EE. UU. la isla de Groenlandia, que desde hace más de 3 siglos es parte de Dinamarca. La excusa del multimillonario es la seguridad nacional de su país, pero muchos otros piensan que también se tratan de las cada vez más importantes "tierras raras".
Luego de la extracción de Nicolás Maduro de Caracas hacia Nueva York en una operación quirúrgica que puso al exdictador venezolano ante la justicia estadounidense, el siguiente objetivo de Trump ha sido la anexión de Groenlandia, dado que aseguró que no desea como "vecinos ni a Rusia ni a China".
Razones para este temor son reales, pero es cierto que Groenlandia es un territorio rico en tierras raras, abundante en neodimio y en disprosio, los cuales son minerales fundamentales para la digitalización como para la transmisión energética.
De hecho, China, la potencia que rivaliza con los Estados Unidos, es el país con la mayor reserva del mundo de estos elementos, lo que pone en ventaja al régimen de Beijing en cuanto a desarrollo tecnológico el cual no se ha visto mermado pese a las sanciones que Washington ha aplicado.
Por ello, podemos decir sin error a equivocarnos que las tierras raras, conocidas también como "materias críticas", tiene una importancia crucial ya que estos son de uso obligatorio para la energía, pero principalmente para la tecnología, más aún porque solo en pocas partes del mundo se encuentran, siendo Groenlandia uno de esos lugares.
En el caso de esta isla que forma parte del reino de Dinamarca, las tierras raras se encuentran en:
Kvanefjeld, que se ubica cerca de la ciuda de Narsaq, un yacimiento que supera lo mil millones de toneladas, rico en tierras raras y zinc, de acuerdo al reporte del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia y del Ministerio de Recursos Minerales del Gobierno de Groenlandia.
Kringlerne también figura en el reporte mencionado arriba. Este se ubica en la provincia de Gardar, el mismo que forma parte del proyecto "Tanbreez", albergando, aproximadamente, 4 mil 700 toneladas de mineral, rico en tierras raras, pero también en niobio, tantalio y eudialita.
Motzfldt So es otro lugar muy prometedor en tantalio, niobio; mientras que Sarfatoq, es un complejo de carbonatita con mucho potencial de tierras raras.
Si te estás preguntando para qué servirían las tierras raras que posee Groenlandia, pues estas son cruciales en la fabricación de smartphones, pantallas, componentes para tecnologías verdes, vehículos eléctricos, turbinas eólicas, imanes de alta potencia, sin dejar de lado todo tipo de aplicaciones industriales.
El Observatorio de la Deuda en la Globalización (ODG) y el Instituto de Estudios Políticos (IPS), nos dicen que que las tierras raras están conformadas por un grupo de 17 elementos, que son: