A partir de 2026, las reformas al SNAP endurecerán los requisitos laborales y recortarán las exenciones, pudiendo restringir el acceso a alimentos para millones.
El Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) en Estados Unidos se encuentra en medio de una de sus reformas más importantes en años recientes. A partir de 2026, las nuevas regulaciones federales modificarán los requisitos de elegibilidad, implementando criterios laborales más estrictos para quienes deseen acceder a esta ayuda económica. Esta iniciativa tiene como objetivo fomentar la inserción laboral entre los beneficiarios, lo que podría afectar a miles de familias que dependen de este tipo de apoyo.
Estas medidas, incluidas en un amplio paquete presupuestario, han generado preocupación entre organizaciones sociales y beneficiarios. Para millones de personas, SNAP no es un complemento, sino la base de su alimentación diaria, por lo que cualquier restricción impacta directamente en su seguridad alimentaria.
La ley denominada "One Big Beautiful Bill", firmada en julio de 2025, establece un endurecimiento en las reglas de elegibilidad. Desde marzo de 2026, el rango de edad sujeto a obligaciones laborales se amplía, alcanzando a adultos de hasta 64 años, lo que incorpora a un grupo que antes contaba con más exenciones.
Adultos aptos para trabajar deberán cumplir nuevas reglas de SNAP a partir de 2026.
Bajo estas nuevas disposiciones, los adultos de 18 a 65 años que estén físicamente capacitados, no tengan hijos menores de 14 años y no cuenten con una discapacidad reconocida, deberán cumplir al menos 20 horas semanales de trabajo, empleo comunitario o capacitación. En términos mensuales, se exige acreditar 80 horas, de lo contrario el beneficio se limitará a solo tres meses.
Defensores de derechos civiles alertan que estas reglas afectarán especialmente a personas desempleadas y a trabajadores de entre 50 y 64 años, un grupo que suele enfrentar discriminación por edad o problemas de salud que dificultan conseguir empleo estable. Aunque son considerados "aptos", muchos podrían quedar excluidos del programa.
A la par de los requisitos laborales, SNAP también incorpora nuevas restricciones sobre los alimentos permitidos. Con exenciones aprobadas por el USDA, al menos 12 estados ya pueden prohibir la compra de refrescos, dulces y bebidas energéticas, clasificadas como comida chatarra. El objetivo oficial es mejorar la nutrición, aunque críticos señalan que estas limitaciones reducen opciones accesibles para familias con bajos ingresos.