Desde enero de 2026, un marco federal prioriza prevención y seguridad vial para conductores mayores, sin quitar licencias de forma automática.
Desde el 1 de enero de 2026, Estados Unidos aplica una actualización nacional en las licencias de conducir para personas de 70 años o más. La medida, coordinada por el Departamento de Transporte de Estados Unidos, no apunta a sancionar, sino a detectar riesgos a tiempo y mantener la autonomía al volante el mayor tiempo posible.
Lejos de los temores iniciales, el balance temprano muestra una aceptación creciente a medida que se aclaran los criterios: evaluaciones simples, cursos breves y alternativas intermedias cuando aparecen limitaciones.
La decisión responde a una tendencia demográfica sostenida: decenas de millones de adultos mayores conducen hoy en el país y el número crece cada año. Especialistas coinciden en que envejecer no implica conducir mal, pero sí puede traer cambios graduales (visión nocturna, reflejos, atención) que conviene medir antes de que ocurra un incidente.
Cambios clave para conductores mayores.
No implica perder la licencia de inmediato. En muchos casos se otorgan licencias restringidas (conducción diurna, radios locales), una salida que preserva independencia sin comprometer la seguridad. La norma también empuja opciones complementarias: más uso de viajes compartidos, programas municipales con descuentos y ajustes en transporte público. El desafío sigue siendo mejorar alternativas en zonas rurales.