Miles de agentes migratorios reforzados siguen en Mineápolis, incluso tras la muerte de Renee Nicole Good, lo que intensifica temores y protestas comunitarias.
En Mineápolis, miles de agentes federales han intensificado una operación migratoria masiva, a pesar de la creciente indignación tras la muerte de Renee Nicole Good, una mujer de 37 años que fue abatida por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en un operativo reciente.
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La acción, parte de un despliegue mayor de fuerzas de seguridad, ha generado protestas, rechazo político y alarma en las comunidades locales, especialmente entre inmigrantes y defensores de derechos civiles.
La movilización de agentes en Mineápolis es parte de una amplia ofensiva federal de control migratorio, que en días previos también incluyó despliegues en otros estados y ciudades.
En Minnesota, el objetivo oficial es abordar presuntas acusaciones de fraude en comunidades específicas, pero la magnitud del despliegue ha generado temor entre inmigrantes y residentes que no están vinculados a delitos graves.
Movilización de agentes federales en Mineápolis pese a la muerte de Renee Good.
A pesar de la controversia por la muerte de Good, las autoridades federales han confirmado que la operación continúa y no han divulgado detalles operativos por motivos de seguridad. Líderes locales han exigido mayor transparencia y una investigación independiente sobre el tiroteo, mientras grupos de derechos humanos critican la táctica de imponer fuerzas pesadas en áreas residenciales.
La muerte de Good ha provocado una fuerte respuesta pública en Mineápolis y otras ciudades de Estados Unidos. Autoridades locales, incluidos el alcalde y líderes comunitarios, han cuestionado las versiones oficiales sobre la justificación del uso de fuerza letal y han solicitado investigaciones completas e imparciales.
Las protestas han reunido a residentes y activistas que rechazan las tácticas del ICE, acusándolas de intimidar y poner en peligro a comunidades sin vínculos delictivos. Organizaciones como Human Rights Watch han señalado que videos del incidente parecen contradecir las afirmaciones de que Good representaba una amenaza inmediata para los agentes, y han condenado el uso de fuerza que resultó en su muerte como injustificado.