Crece la preocupación por niños de 5 a 13 años en Dilley, Texas, que presentan fiebre, problemas para respirar y fracturas mientras están bajo custodia.
La situación dentro del Centro de Detención de Dilley en Texas genera preocupación y críticas tras el aumento de llamadas de emergencia relacionadas con la salud de inmigrantes. Registros oficiales y entrevistas revelan incidentes perturbadores, lo que aviva el debate sobre el trato y la atención médica que reciben los menores en estas instalaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Alerta por menores con fiebre en centro de ICE en Texas.
Un análisis de datos obtenido por N+ Univision revela que, entre septiembre de 2025 y febrero de 2026, los servicios de emergencia fueron solicitados al menos 11 veces para atender a niños inmigrantes con problemas de salud graves dentro del Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, Texas. Estas llamadas incluyeron casos alarmantes de menores con fiebre alta, dificultades para respirar e incluso fracturas.
Las grabaciones de las llamadas al 911, citadas directamente por N+ Univision, revelan situaciones desgarradoras: un operador pregunta la edad de un paciente y recibe como respuesta que se trata de "un niño de seis años con dificultad respiratoria". Otros reportes mencionan a un adolescente de 13 años con una posible fractura en la pierna, así como a un menor de entre cinco y siete años que presentaba múltiples convulsiones, de acuerdo con los registros citados por el mismo medio.
Estos hechos han generado alarma entre defensores de los derechos humanos, organizaciones médicas y abogados, quienes cuestionan si las instalaciones cuentan con la preparación y los recursos adecuados para atender a menores en situaciones médicas críticas.
Las condiciones dentro del centro reciben duras críticas por parte de defensores de los derechos de los inmigrantes y pediatras, quienes aseguran que estas instalaciones no están diseñadas para albergar a niños, especialmente en lo que respecta a cuidados de salud especializados. Argumentan que la reiteración de llamadas al 911 evidencia deficiencias en la atención interna y aumenta el riesgo para los menores detenidos.
Frente a estas acusaciones, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) e ICE han defendido los servicios médicos que se proporcionan en Dilley. En una declaración recogida por N+ Univision, el DHS sostuvo que las familias en el centro "tienen acceso a un equipo médico completo, incluidos pediatras", y describió la atención como "la mejor atención médica que algunos detenidos han recibido en sus vidas".
Mientras tanto, trabajos como hojas escolares escritas por los menores dentro del centro reflejan un lado más humano de su experiencia: hablan de su rutina diaria, de la nostalgia por sus hogares y del deseo de volver a sus países de origen, lo que añade una dimensión emocional a una situación ya compleja.