El abogado Jesús Sudai advierte sobre graves consecuencias por resolver un trámite desde el extranjero. Esto puede afectar futuros procesos migratorios y generar sanciones económicas.
Miles de inmigrantes que fueron deportados o que actualmente viven fuera de Estados Unidos podrían cometer un error común: pensar que ya no tienen que declarar impuestos.
Expertos en San Antonio, Texas, advierten que vivir fuera del país o haber sido deportado no elimina la obligación legal de presentar la declaración de impuestos si se generaron ingresos dentro de EE. UU. durante el último año fiscal. La fecha límite para cumplir con este trámite es el 15 de abril, aunque se puede solicitar una prórroga.
El abogado Jesús Sudai explica que muchos creen erróneamente que la deportación cancela sus responsabilidades fiscales. No presentar la declaración de impuestos puede traer graves problemas legales y financieros, especialmente para quienes planean regresar a EE. UU. de manera legal.
Inmigrantes deportados de EE. UU. aún deben realizar un trámite antes del 15 de abril para evitar graves problemas.
Cualquier trabajador que haya percibido más de 15,700 dólares en el año fiscal debe cumplir con esta obligación ante el IRS, sin importar su estatus migratorio o el país donde viva. Ignorar este trámite puede afectar procesos migratorios futuros y generar sanciones económicas.
Si el contribuyente tiene derecho a un reembolso, puede recibirlo incluso viviendo fuera de EE. UU. El pago puede depositarse en una cuenta bancaria estadounidense o mediante formularios especiales para transferencias internacionales.
El IRS ofrece guías y herramientas para quienes ya no residen en EE. UU., facilitando el proceso de solicitud de reembolso. Especialistas recomiendan buscar asesoría profesional y no dejar pasar la fecha límite del 15 de abril, ya que cumplir con esta obligación protege tanto tu economía como tu estatus legal en el futuro.