La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, impulsó un conjunto de medidas rigurosas para restringir las actividades del ICE en la región.
Recientemente, la gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, implementó una serie de medidas estrictas para limitar las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la zona. Estas iniciativas buscan proteger los derechos de los inmigrantes y asegurar un trato más equitativo en los procedimientos migratorios.
Según información de The Washington Post y otros medios, entre las acciones más relevantes figuran las restricciones en propiedades estatales, donde una orden ejecutiva impide al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) utilizar instalaciones estatales como bases de operaciones. Además, exige una orden judicial para realizar arrestos en esos lugares.
Asimismo, con la orden de la gobernadora de Virginia, se puso fin a la colaboración policial al cancelar oficialmente los acuerdos de colaboración migratoria (287g), lo que acaba con la participación de la Policía Estatal y el Departamento de Correccionales en actividades de control migratorio federal.
En otro ámbito, se firmaron las leyes HB 836 y SB 491, que garantizan el acceso educativo sin importar el estatus migratorio y protegen la información personal de los estudiantes frente a las agencias de inmigración.
En ese sentido, también se promulgó una legislación estatal para regular a los agentes federales, exigiendo mayor transparencia y prohibiendo el uso de máscaras faciales que oculten su identidad durante las operaciones.
Con ello, aumenta la seguridad y la confianza en las comunidades inmigrantes, lo que se traduce en una mayor participación en espacios públicos como hospitales, escuelas y juzgados, sin temor a redadas masivas o arrestos basados en perfil racial.
Esta situación también contribuye a reducir el acoso, ya que, al restringir el uso de tácticas intimidatorias en espacios públicos y electorales, favorece un ambiente más seguro. Además, la responsabilidad legal se fortalece al exigir que los agentes de seguridad muestren sus rostros e identidades, lo que permite a los inmigrantes y sus testigos presentar denuncias en caso de que se vulneren sus derechos civiles y constitucionales.