En Tennessee, una nueva norma podría dificultar que inmigrantes reciban atención médica y hacer que algunos niños migrantes queden sin cuidados básicos.
Una nueva normativa impulsada en Estados Unidos despierta preocupación entre organizaciones de derechos humanos y familias migrantes, especialmente en Tennessee, donde no existe la figura de "estado santuario" para personas en situación migratoria irregular. El punto más alarmante es que cerca de 400 niños migrantes podrían quedarse sin atención médica especializada a partir del 1 de julio, como consecuencia del endurecimiento de las políticas que limitan el acceso a beneficios públicos para inmigrantes, sin importar su estatus legal.
Un niño de 13 años con enfermedad crónica refleja el dilema entre recibir atención médica vital y el riesgo de ser denunciado a ICE.
De acuerdo con informes de N+ Univision y LaPrensa.hn, la nueva medida del gobierno establece que las agencias locales y estatales deben comprobar la situación migratoria de las personas que acceden a programas de salud pública. Esto afecta de manera directa a niños inmigrantes con enfermedades graves o en fase terminal. El plazo para que las familias abandonen voluntariamente estos programas finaliza el 30 de junio, lo que ha provocado preocupación e incertidumbre en comunidades migrantes de Estados Unidos, especialmente en Tennessee.
Además, la normativa contempla la posibilidad de compartir datos personales de los beneficiarios con las autoridades de seguridad estatal, lo que incrementa el temor entre las familias migrantes, incluso aquellas que se encuentran en procesos legales, como las que han solicitado asilo.
Desde el Centro Nacional de Derecho Migratorio, la medida ha sido calificada como “cruel”, al advertir que obliga a los padres a tomar decisiones críticas sobre la continuidad del tratamiento médico de sus hijos. En palabras de Efrén Olivares, representante de la organización: "En algunos casos se trata de menores con enfermedades terminales que dependen de tratamientos constantes. Suspenderlos podría significar la muerte en cuestión de horas".
La advertencia ha reabierto el debate sobre el acceso a la salud de inmigrantes legales e indocumentados en Estados Unidos, especialmente en estados no santuario como Tennessee. Organizaciones de derechos humanos alertan que esta medida podría sentar un precedente y restringir aún más la atención médica de niños migrantes en situación de vulnerabilidad.
Mientras tanto, las organizaciones migratorias continúan alertando sobre el impacto emocional y sanitario que esta medida podría generar en cientos de familias, en un escenario en el que el acceso a la salud se vuelve cada vez más incierto para los inmigrantes indocumentados y sus hijos.