El presidente Donald Trump defiende la deportación de más de 200 migrantes venezolanos, asegurando que se llevó a cabo un "proceso muy riguroso" de verificación.
Únete a nuestro canal de WhatsAppEl presidente de Estados Unidos, Donald Trump, defendió este viernes la deportación de más de 200 migrantes venezolanos hacia El Salvador, asegurando que estos fueron sometidos a un "proceso muy riguroso" para verificar su vinculación con el grupo criminal Tren de Aragua.
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Durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Trump destacó que el proceso de revisión de los deportados continuará en El Salvador, y subrayó que el objetivo es evitar errores en la identificación de los migrantes.
El mandatario aclaró que la investigación sobre los migrantes no se detendrá, y aseguró que no se permitirán fallos en la identificación de aquellos que pudieran estar involucrados con organizaciones criminales. "No queremos cometer ese tipo de error", afirmó Trump, al tiempo que reafirmó su postura sobre la peligrosidad del Tren de Aragua, a quien describió como un grupo "grupo realmente peligroso" que opera tanto en América Latina como en otras partes del mundo.
La controversia sobre la deportación de estos migrantes surgió a raíz de los testimonios de abogados y familiares de los deportados, quienes sostienen que muchos de ellos no forman parte de ninguna organización criminal y que fueron detenidos erróneamente debido a sus tatuajes.
Según sus defensores, estos tatuajes no indican necesariamente vínculos con bandas, y algunos deportados no tienen antecedentes criminales, lo que ha generado críticas sobre el proceso de identificación.
En respuesta a estas acusaciones, Trump insistió en que los migrantes deportados formaban parte de un grupo muy peligroso. “Si hay algo así, por supuesto que queremos saberlo”, afirmó el presidente, sugiriendo que las investigaciones en El Salvador permitirán confirmar o desmentir las afirmaciones de quienes defienden a los deportados. A pesar de las quejas sobre el proceso, Trump reafirmó su posición en defensa de las medidas adoptadas por su administración.
La deportación de los migrantes venezolanos se llevó a cabo el pasado sábado, con más de 200 personas expulsadas de Estados Unidos y entregadas a las autoridades salvadoreñas. El gobierno de Navib Bukele ha confirmado que los deportados fueron encarcelados en prisiones especiales para pandilleros, como parte de un acuerdo que incluye una financiación de 6 millones de dólares proporcionada por Washington para la reclusión durante un año.
Esta medida forma parte de la estrategia de Trump para combatir el crimen organizado en la región. Sin embargo, el gobierno de EE. UU. no ha hecho públicas las identidades de los deportados ni ha proporcionado pruebas que respalden las acusaciones de vínculos con el Tren de Aragua.
La falta de transparencia en el proceso ha generado preocupación entre defensores de los derechos humanos, que exigen una mayor claridad sobre los procedimientos de identificación y la justificación de las deportaciones, especialmente cuando se trata de migrantes que no tienen antecedentes criminales claros.