Un juez federal desestimó una demanda de varias empresas y ratificó la tarifa de 100.000 dólares para las visas H-1B establecida en la era Trump.
Un reciente dictamen de la justicia federal volvió a encender el debate migratorio en Estados Unidos, luego de que un juez desestimara una demanda impulsada por la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Con esta decisión, quedó ratificado el cobro de US$100.000 para determinadas solicitudes de la visa H-1B, un mecanismo fundamental para la contratación de profesionales extranjeros altamente calificados.
La resolución mantiene vigente una de las medidas más polémicas adoptadas durante la administración de Donald Trump, cuyo objetivo fue endurecer el acceso de talento internacional al mercado laboral estadounidense. Para expertos en inmigración, el dictamen judicial refuerza la línea restrictiva del expresidente y marca un precedente clave para futuras disputas legales sobre políticas migratorias y laborales en el país.
La decisión fue emitida por la jueza federal Beryl Howell, quien concluyó que el Congreso otorgó al presidente amplias facultades para imponer restricciones a la entrada de extranjeros, incluyendo tarifas extraordinarias en procesos migratorios.
En su dictamen de 56 páginas, la jueza Howell sostuvo que el Congreso pudo haber limitado el poder del Ejecutivo, pero decidió no hacerlo, lo que deja a Trump con plena autoridad para fijar condiciones de ingreso. La corte rechazó así los argumentos de las empresas y universidades que cuestionaban la legalidad de la tarifa.
Un juez federal avaló la tarifa de US$100.000 para las visas H-1B.
La demanda había sido presentada por la Cámara de Comercio de EE. UU., que representa a más de 300.000 empresas, junto con la Asociación de Universidades Americanas, que agrupa a 69 instituciones de investigación, las cuales argumentaban que la medida afectaba la innovación y el talento extranjero.
El programa de visas H-1B está destinado a profesionales en ocupaciones especializadas, especialmente en el sector tecnológico, como ingenieros de software y expertos en tecnologías de la información. Antes de la tarifa, Estados Unidos otorgaba unas 85.000 visas H-1B al año, con una alta concentración en grandes empresas tecnológicas.
Compañías como Amazon, Microsoft y Meta se encontraban entre las mayores beneficiarias del programa, mientras que Walmart anunció la suspensión de nuevas contrataciones que requirieran visas H-1B. A nivel internacional, India concentró el 71% de las visas aprobadas, seguida por China, con poco más del 11%. La medida se enmarca en una política más amplia de endurecimiento migratorio, que prioriza a trabajadores estadounidenses frente a mano de obra extranjera.