Un hombre fue arrestado tras meses de investigación por profanar tumbas y almacenar más de 100 restos humanos en su casa y una unidad de depósito.
Un descubrimiento perturbador en las afueras de Filadelfia llevó a la policía a destapar uno de los casos más estremecedores de los últimos años. Huesos y cráneos visibles en el asiento trasero de un automóvil alertaron a los agentes, quienes iniciaron una investigación que terminó revelando un sótano repleto de restos humanos.
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Las autoridades confirmaron que el hallazgo puso fin a una pesquisa que se extendía desde noviembre, tras repetidos reportes de tumbas profanadas en un antiguo cementerio abandonado.
Los robos se concentraron en el Mount Moriah Cemetery, un camposanto fundado en 1855 y considerado uno de los más grandes cementerios abandonados del país. En el predio, de unas 160 acres, se estima que existen alrededor de 150.000 sepulturas.
Al menos 26 mausoleos y bóvedas subterráneas fueron forzados, con daños visibles en la mampostería para acceder a entierros antiguos, según informaron los investigadores.
Más de 100 restos humanos fueron robados de un cementerio histórico.
Tras el arresto, la policía allanó una casa en Ephrata y una unidad de almacenamiento vinculadas a Jonathan Christ Gerlach, de 34 años. En los registros, los agentes encontraron más de 100 cráneos humanos, huesos largos, manos y pies momificados, además de restos en distintos estados de descomposición. Algunos estaban colgados, otros acomodados en estantes y varios habían sido parcialmente reconstruidos, detalló la fiscalía.
La mayoría de los restos fueron hallados en el sótano de la vivienda. Junto a ellos, los investigadores recuperaron joyas presuntamente extraídas de las tumbas y un marcapasos que aún permanecía adherido a un cuerpo. El arresto se produjo cuando el sospechoso regresaba a su automóvil con una palanca. En una bolsa que llevaba consigo, los oficiales encontraron restos momificados de dos niños pequeños, varios cráneos y otros huesos humanos.
La policía logró vincular al hombre con los robos tras detectar su vehículo en la zona de Yeadon en reiteradas ocasiones durante los períodos en los que se produjeron las profanaciones.
Según los investigadores, el detenido admitió haber tomado decenas de restos humanos y señaló las tumbas de donde fueron extraídos.
La fiscalía del condado de Delaware confirmó que el acusado enfrenta alrededor de 100 cargos, entre ellos abuso de cadáveres, profanación de un lugar histórico de entierro, robo, allanamiento y hurto.
El hombre permanece detenido con una fianza fijada en un millón de dólares. Hasta el momento, no figura un abogado defensor en los registros judiciales y la investigación continúa para determinar el alcance total del daño causado.