Al menos 14 casos de sarampión en un centro de detención en Texas obligaron a suspender visitas y aislar a más de 100 personas bajo custodia.
Un brote de sarampión encendió las alarmas en un centro de detención migratoria en El Paso, Texas, tras confirmarse al menos 14 casos entre personas bajo custodia. La situación obligó a suspender visitas y activar protocolos de aislamiento, generando preocupación por la rápida propagación de la enfermedad en espacios cerrados.
El complejo Camp East Montana, considerado el mayor centro de detención migratoria del país con capacidad para unas 5,000 personas, aisló a 112 internos como medida preventiva. Autoridades y legisladores han advertido que este tipo de instalaciones pueden convertirse en focos de contagio debido a la alta concentración de personas y las condiciones sanitarias.
Tras confirmarse los contagios, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) suspendió temporalmente las visitas y el movimiento interno dentro del recinto. La medida busca contener la propagación del virus, una de las enfermedades más contagiosas, especialmente peligrosa en entornos de detención.
Brote de sarampión en centros de detención expone a inmigrantes a graves riesgos sanitarios.
Sin embargo, la situación ha generado críticas sobre las condiciones sanitarias del centro. Legisladores denunciaron deficiencias en protocolos preventivos y en la atención médica, señalando que la falta de medidas adecuadas podría agravar el riesgo tanto para los detenidos como para el personal.
El brote de sarampión ocurre semanas después de que se confirmaran casos de tuberculosis en las mismas instalaciones, lo que incrementa la alarma sobre la salud pública en centros de detención. Expertos advierten que los entornos cerrados facilitan la transmisión rápida de enfermedades infecciosas.
En lo que va del año, se han reportado tres muertes dentro del centro por distintas causas, mientras que el año pasado fue el más mortífero en al menos dos décadas para personas bajo custodia de ICE, con más de 30 fallecimientos. El nuevo brote vuelve a poner en debate la seguridad y el bienestar de quienes permanecen detenidos.