Veinticinco inmigrantes de Asia, África y Centroamérica arribaron a Costa Rica tras un convenio con Estados Unidos para acoger personas deportadas.
La recepción inicial de un primer contingente de personas expulsadas desde Estados Unidos hacia Costa Rica abre una etapa distinta en el manejo de la migración en la región. Esta acción, derivada de un acuerdo reciente entre ambos países, ha comenzado a llamar la atención por sus posibles efectos en la población inmigrante, ya sea con estatus legal o en situación irregular, y por la creciente participación de esta nación latinoamericana en temas de control y gestión migratoria.
El 11 de abril, Costa Rica recibió en San José a 25 inmigrantes deportados desde Estados Unidos.
Este sábado llegó a Costa Rica el primer grupo de 26 personas: 25 extranjeras y una costarricense, trasladadas desde Estados Unidos en cumplimiento del acuerdo firmado el 23 de marzo, que permite el envío semanal de hasta 25 personas deportadas desde el país norteamericano.
El grupo llegó al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, en Alajuela, y está conformado por migrantes provenientes de Guatemala, Honduras, India, China, Camerún, Albania, Kenia y Marruecos. De acuerdo con CNN Español, el procedimiento se realizó sin inconvenientes. El director de Migración, Omar Badilla, indicó que todo se desarrolló con normalidad, que las personas se encuentran en calma y que se ha garantizado el respeto de sus derechos humanos.
Costa Rica flexibilizó los requisitos de ingreso: no exigió visa a ciudadanos de algunos países como China, India y Albania, ni antecedentes policiales en el caso de Honduras. No obstante, todos pasaron controles internacionales a través de Interpol.
Tras su ingreso, los inmigrantes reciben apoyo de la Policía de Migración y de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que garantiza asistencia humanitaria, hospedaje y alimentación gratuita durante siete días. De acuerdo con CNN Español, la OIM aclaró que no participa en deportaciones desde Estados Unidos hacia Costa Rica y precisó que su labor se enfoca en la atención humanitaria, priorizando la seguridad, la dignidad y el bienestar de las personas.
Las autoridades indicaron que los deportados desde Estados Unidos pueden solicitar refugio o acogerse a un programa de regularización temporal si desean permanecer en el país. En caso contrario, pueden salir por cuenta propia o acceder al Retorno Voluntario Asistido (RVA) para regresar a sus países de origen.
Este nuevo flujo de inmigrantes hacia Costa Rica refleja el alcance del acuerdo con Estados Unidos y anticipa posibles cambios en la dinámica migratoria regional.