18 de Septiembre del 2018 | 18:40 h

¿Cómo acabó Inglaterra con los temidos Hooligans?

La violencia también alcanzó a Inglaterra durante la década de los 80, sin embargo, la determinación conllevó a erradicar este mal de la sociedad.
 

Inglaterra frenó la violencia en sus estadios con medidas radicales Creditos : The Sun

Hoy Inglaterra es un modelo a seguir por el fútbol pero principalmente por su sociedad. Además, de tener el torneo más cotizado del mundo, posee los estadios más confortables como si fueran modernas salas de cine: sin vallas y pudiendo tener el contacto directo con los principales protagonistas. Sin embargo, hace 18 años que eso hubiese parecido imposible de realizar.

Según el libro escrito por Clarence Rook, "The Hooligan Nights" en 1899, el término Hooligan deviene del apellido de un delincuente común de Southwark (Londres), Patrick Hooligan, quién falleció en prisión tras asesinar a un policía.

Este fenómeno desencadenó dos grandes tragedias durante la década de los 80 en los estadios de Heysel (Bélgica) en 1985 que dejó 39 muertos y el de Hillsborought (Inglaterra) en 1989 con 96 víctimas mortales: el balompié inglés había tocado fondo.

Lamentablemente tuvieron que pasar estos fatídicos hechos para que las autoridades de Inglaterra adopten la posición de erradicar a la violencia que ponía contra las cuerdas un deporte que ellos habían creado. ¿Cómo se logró? La unificación de fuerzas del Estado, Policía, instituciones del fútbol, empresa privada y la sociedad fueron la clave.

1) El Estado atacó el problema de raíz

El Gobierno de Inglaterra ordenó - en 1989 -una exhaustiva investigación respecto al problema y encontró que los "Hooligans" era producto de un fenómeno sociocultural del país y no del fútbol.

La inexistencia del núcleo familiar (familias disfuncionales) fueron identificados como los dos principales generadores de este tipo de violencia: los 'Hooligans' se refugiaban en estos grupos para cubrir ese espacio dejado.

2) Creación de leyes

La redacción y creación de leyes para penalizar a los violentos hinchas fue fundamental. En 1990, Inglaterra promulgó medidas contundentes: se aprobó el ingreso de por vida a los hinchas más peligrosos - previa identificación y flagrancia del delito - a los estadios.

La segunda sanción era que si un hincha ignoraba la advertencia - respecto al ingreso - era castigado severamente con la privación de la libertad.

3) Multas y sanciones para todos los estamentos de la sociedad

Las leyes impulsadas para acabar los Hooligans no solo eran dirigidas para ellos sino también para la sociedad. Las autoridades realizaban un municioso registro de los establecimientos a fin de detectar que "Hooligan" había trasgredido la norma: no solo el sujeto era castigado, también la empresa por permitir su ingreso así como el uso de sus productos o servicios mediante fuertes multas así como severas sanciones.

4) Creación de cuerpos de élite de la Policía Nacional

Inglaterra intesificó el entrenamiento a sus fuerzas del orden y decidió aperturar el departamento especializado en combatir y manejar a los "Hooligans". Una de las tácticas fue llevar a agentes secretos que terminaron infiltrándose en las agrupaciones a fin de conocer el modo de vida. 

Así se pudo judicializarlos: se dictaron 35 cadenas perpetuas, además de la identificación de 5 mil personas que pertenecían a las barras bravas.

5) Participación de los clubes

A pedido de la Asociación de Fútbol de Inglaterra, los 92 clubes formaban parte de la estructura del balompié nacional decidieron implantar grupos de logísticas que recibieron la denominación de Stewards (Mayordomos), a quienes los especializaron en relaciones públicas y manejo de masas.

¿El objetivo? Disminuir paulativamente la presencia de la Policía en los estadios. ¿Para qué? Se buscaba empoderar a los hinchas a fin de hacerles entender que los estadios es una casa, donde la convivencia es la principal regla para asistir.

6) Unificación de la seguridad en los estadios

Las medidas de seguridad fueron compartidas por todos clubes sin distinción alguna. No obstante, la creación de estrategias se establecía a la magnitud del encuentro así como la ubicación, estructura, aforo, cantidad y calidad de los accesos: se ordenó quitar las mallas y los muros de contención.

7) La tecnología al servicio de la seguridad

La televisión también formó parte del plan para combatir a los Hooligans. Las cadenas ayudaron con la instalación de cámaras a fin de identificar a los agresores. También la implantación de modernos sistemas de huellas digital, como el de banco de datos, fueron puntos claves para ir derrotando este mal social.

8) Los asientos y su numeración

La ubicación de asientos en todos los estadios y numerarlas se realizó - no pensando en la comodidad del aficionado en un principio - sino en tener dentro de la logística a los posibles agresores para poder ser identificados sea la parte en la que se haya sentado.

Esta decisión adoptó en 1990 y la Asociación de Fútbol Inglés les dio un plazo de 9 años a los 92 equiposa afiliados para reestructurar sus estadios o para que construyeran uno nuevo.

9) Intervención del Estado

El Gobierno de Inglaterra decidió tomar el toro por las astas: en 1990 - con un fútbol quebrado y la violencia ganando la batalla - decidió brindar créditos para adoptar las medidas. 

Además facilitó la vinculación de la empresa privada en la estrategia (exoneración de impuestos, entre otras) para llegar al régimen establecido.

10) Padrón de hinchas

Finalmente, la última medida fue el carnet obligatorio de todos los hinchas que hayan acudido al menos una vez a un recinto. El club del cual era hincha era el encargado de realizar esta labor y si la persona se resistía a esta medida, simplemente se les impedía el ingreso a los estadios.

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