Un derrame de aguas residuales elevó la bacteria E. coli a niveles peligrosos en el río Potomac y autoridades piden evitar toda la zona afectada.
El río Potomac atraviesa uno de los episodios de contaminación más graves de los últimos años. Mientras la región aún lidia con los efectos de una tormenta invernal y temperaturas extremas, un colapso en el sistema de alcantarillado desató un vertido masivo de aguas residuales sin tratar, elevando los niveles de bacterias a cifras consideradas peligrosas para la salud humana.
La situación llevó a las autoridades a emitir una alerta sanitaria y a pedir de forma urgente que residentes y turistas se mantengan alejados del río, sus orillas y cualquier charco o flujo de agua sospechoso en las zonas afectadas.
Autoridades piden alejarse del agua y las orillas contaminadas.
El problema comenzó el 19 de enero de 2026, cuando una tubería de gran tamaño del sistema Potomac Interceptor, de aproximadamente 72 pulgadas de diámetro, colapsó en Maryland. La ruptura permitió que enormes volúmenes de aguas residuales se filtraran directamente hacia el entorno del río Potomac, en un tramo ubicado río abajo de Great Falls y cercano a áreas recreativas muy concurridas.
De acuerdo con estimaciones de organizaciones ambientales, durante los primeros días se vertieron decenas de millones de galones diarios de aguas residuales sin tratar, acumulando con el paso del tiempo cientos de millones de galones.
John Lisle, portavoz de DC Water, explicó que el desbordamiento alcanza unos 150 millones de litros diarios, una cantidad comparable al llenado de unas 66 piscinas olímpicas. El colapso provocó que el alcantarillado brotara desde el suelo y fluyera directamente hacia el río, mientras los equipos de emergencia trabajaban contrarreloj para desviar el flujo y reparar la tubería en medio de condiciones climáticas adversas.
“Lo que ocurre cerca del río Potomac, en el condado de Montgomery es motivo de preocupación y vigilancia. Un derrame masivo de aguas residuales está provocando niveles peligrosos de contaminación según organizaciones ambientales. Tras el colapso de una tubería de alcantarillado, millones de galones de aguas residuales han llegado al río. Pruebas recientes detectaron niveles de E.coli hasta 60 veces por encima de lo que se considera seguro para el contacto humano y mucho más alto cerca del punto del derrame. Expertos advierten que aunque parte del material podría estar ahora atrapado y contenido en el hielo por el frío, el mayor riesgo vendrá cuando suban las temperaturas y esa contaminación se libere en el agua. Lo urgente ahora es mantenerse fuera del río, evitar el canal y las orillas y evitar la zona para quienes caminan, corren o pasean a sus mascotas en esa zona”, explicó la presentadora y reportera María Renée Barillas desde Telemundo 44.
El problema va mucho más allá del mal olor en el ambiente. Análisis realizados por la organización Potomac Riverkeeper Network revelaron niveles de E. coli que alcanzan hasta casi 12.000 veces el límite considerado seguro para el contacto humano, según los estándares ambientales de Virginia y Maryland. Incluso en puntos ubicados varios kilómetros río abajo, como Fletcher’s Cove en Washington, los niveles continúan siendo muy superiores a lo permitido.
La E. coli es una bacteria que normalmente habita en el intestino de personas y animales. Sin embargo, algunas cepas pueden provocar diarrea severa, vómitos, fiebre, cólicos abdominales y, en casos graves, complicaciones renales, especialmente en niños pequeños, adultos mayores y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
DC Water activó la alerta sanitaria y pidió a la población respetar la señalización instalada en los accesos al río. La entidad aclaró que el suministro de agua potable no se encuentra afectado, ya que las tomas del acueducto están ubicadas río arriba del punto del derrame.
Por su parte, el Servicio de Parques Nacionales colocó carteles de advertencia en senderos y zonas cercanas al río con mensajes de “peligro”, indicando que tanto personas como mascotas deben mantenerse fuera del agua hasta nuevo aviso.
El mayor peligro se produce por el contacto directo con el agua contaminada, ya sea al caminar por las orillas, entrar al río o exponerse a salpicaduras y charcos cercanos. Actividades recreativas como nadar, practicar kayak, paddle surf, remar, pescar desde la orilla o permitir que niños jueguen en la ribera están actualmente prohibidas.
Las autoridades también alertaron sobre posibles consecuencias ambientales, como estrés en la vida acuática y eventuales mortandades de peces, lo que refuerza la recomendación de mantenerse alejados de las zonas afectadas.