En Arizona, autoridades federales aplican una norma de 1952 que obliga a los inmigrantes a portar documentación clave, generando multas a residentes legales.
En Arizona, autoridades federales han comenzado a aplicar una antigua disposición migratoria que obliga a los no ciudadanos a portar en todo momento su documentación oficial. La medida, basada en una norma de 1952, ha derivado en multas contra residentes permanentes, estudiantes internacionales y titulares de visa que no llevaban consigo su identificación migratoria al momento de un control.
El cambio representa un giro en la estrategia de la Patrulla Fronteriza, que tradicionalmente enfocaba sus operativos en personas sin estatus legal. Ahora, la omisión de un documento migratorio puede convertirse en una infracción federal con consecuencias administrativas y potencial impacto en trámites futuros.
La disposición activada forma parte de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de 1952, creada en el contexto de la Guerra Fría para reforzar el control sobre extranjeros en territorio estadounidense. Aunque rara vez se utilizaba contra inmigrantes con estatus legal, en el último año se han emitido más de un centenar de citaciones bajo este apartado en el estado.
Patrulla Froteriza multa a los inmigrantes que no tengan documento clave.
Las sanciones suelen rondar los 80 dólares, pero la legislación contempla penas de hasta 30 días de cárcel y multas que pueden alcanzar los 5,000 dólares. Además, las infracciones pueden permanecer en registros federales durante décadas, afectando procesos como la renovación de la residencia permanente o la solicitud de ciudadanía.
Organizaciones defensoras de derechos civiles advierten que esta política incrementa el riesgo de perfilamiento racial, especialmente en comunidades latinas. Datos preliminares muestran que la mayoría de las citaciones han sido emitidas a personas originarias de México y otros países de América Latina.
Otro punto crítico es que la mayoría de estos casos se resuelven por vía administrativa, lo que limita la posibilidad de impugnar la detención ante un tribunal. Expertos en leyes migratorias alertan que incluso una multa menor puede complicar futuras gestiones migratorias y, en escenarios extremos, derivar en procedimientos de deportación.