Ucrania es uno de los que no se sumarán mientras Rusia y Bielorrusia formen parte de la junta convocada por Donald Trump. Ambos países en guerra desde el 24 de febrero de 2022.
En medio del Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, el presidente Donald Trump creó la Junta de Paz para supervisar la restauración de la Franja de Gaza tras la guerra, pero, si bien algunos países de menor envergadura se plegaron al llamado del republicano, otros países amigos históricos de los Estados Unidos lo han rechazado de plano.
La invitación inicial incluye a 60 países, siendo Trump quien presidirá la misma con poder a veto sobre las decisiones, pero también sobre la composición de la junta. Pero, no se ingresa de forma gratuita, pues se debe abonar 1,000 millones de dólares para conseguir una asiento.
De plano, los más leales como los más acólitos por su relación Estados Unidos o al mismo Trump, se afiliaron de inmediato, entre lo que destacan Israel, Argentina, Rusia, Hungría o Arabia Saudita. Canadá también fue invitada, pero tras un intercambio de palabras entre Trump con el primer ministro canadiense, Mark Carney, le retiró la invitación.
Esto, entre otras cosas, como su trato hostil contra países de la Unión Europea, de occidente, el deseo a como de lugar de anexar Groenlandia a Estados Unidos (que forma parte de Dinamarca desde hace 3 siglos), ha provocado que estos países rechacen de plano integrar parte de esta junta:
El presidente del país, Emmanuel Macron, rechazó la invitación. Por su parte, Jean Noël Barrot, ministro de Asuntos Interiores, criticó los poderes amplios que ostenta Trump: "Esto está muy, muy lejos de la Carta de las Naciones Unidas".
Friedrich Merz, cancillera, rechazó la invitación, según Deutsche Welle, a la vez de afirmar que si bien están interesados en el futuro de Gaza, no pueden aceptar un lugar en la junta en su forma actual basándose en "razones constitucionales".
El primer ministro, Kyrialos Mitsotakis, dijo en el podcast Europe Today que rechazó la invitación por va mucho más allá del mandado del Consejo de Seguridad de la ONU: "creo que tenemos que reconocer que seguir adelenta con lo establecido es algo a lo que la mayoría de los países europeos no pueden sumarse".
La primera ministra, Georgia Meloni, dijo en televisión italiana: "algunos elementos incompatible con nuestra Constitución, lo que nos impide firmar mañana. Mi postura sigue siendo abierta". Pese a esto, Meloni no cree que la junta entre en conflicto con la ONU, pero para ello necesitarían una aprobación de su parlamento.
El secretario de Estado, Kristoffer Thoner dijo a Euro News: "La propuesta estadounidense plantea una serie de cuestiones que requieren más diálogo con Estados Unidos (...) Por lo tanto, Noruega no se unirá a los acuerdos para la Junta de Paz y, por lo tanto, no asistirá a la ceremonia de firma de Davos".
El primer ministro, Ulf Kristersson, de acuerdo a Daily Finland, citando la emisora sueca Sveriges, que no se unirán a la junta basada en su texto actual: "Tal y como está el texto ahora, Suecia no lo firmará".
Yvette Cooper, ministra de Asuntos Exteriores, aseguró que el país no se sumará a la junta: "Hay muchísimo trabajo por hacer. No seremos uno de los firmantes, porque se trata de un tratado legal que plantea cuestiones más amplias, y también nos preocupa que el presidente Putin participe en algo que habla de paz, cuando aún no hemos visto ninguna señal de Putin de que habrá un compromiso con la paz en Ucrania. Y, siendo sinceros, eso es también algo de lo que deberíamos estar hablando".
Volodymyr Zelensky, presidente del país, negó la participación en la junta si esta contaba con la presencia de Rusia y Bielorrusia como miembros. "La idea misma de invitar a esta junta de paz al mayor violador de la paz y del derecho internacional: Rusia y Bielorrusia, cómplices del crimen de agresión, es absurda", dijo al Kyiv Independent, el presidente de Asuntos Exteriores del parlamento de Ucrania, Oleksandr Merezhko.